Solicitud Nro. 4862-2026
REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
EN SU NOMBRE
TRIBUNAL OCTAVO DE MUNICIPIO ORDINARIO Y EJECUTOR DE MEDIDAS DE LOS MUNICIPIOS MARACAIBO, JESÚS ENRIQUE LOSSADA Y SAN FRANCISCO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO ZULIA
Recibida de la Unidad de Recepción y Distribución de Documentos del Poder Judicial del estado Zulia, en fecha veintiocho (28) de abril de dos mil veintiséis (2026), distribución signada con el Nro. TMM-867-2026 contentiva de solicitud de Divorcio, conjuntamente con sus anexos acompañados constantes de trece (13) folios útiles, formulada por la ciudadana Dorkys Elena Rojas Varela, venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de identidad Nro. 11.286.107, asistida por la abogada en ejercicio Lisbeth Coromoto Laguna Graterol, inscrita en el Inpreabogado bajo el Nro. 153.815, alegando que contrajo matrimonio civil con el ciudadano Anderson Enrique Hernández Sánchez, venezolano, mayor de edad, titular de la cédula de identidad Nro. 13.718.350, en fecha cinco (05) de mayo de mil novecientos noventa y cinco (1995), según consta de acta de matrimonio Nro. 102 expedida por el Registro Civil de la Parroquia Francisco Ochoa del Municipio San Francisco del estado Zulia, solicitando a este Tribunal que se declare su divorcio con todos los pronunciamientos de Ley, de conformidad con el criterio Jurisprudencial establecido por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia en fecha 09 de diciembre de 2016, Sentencia Nº 1070 con ponencia del Magistrado Juan José Mendoza Jover.
Asimismo, manifestó a este Juzgado que durante la vigencia de su unión matrimonial procrearon tres (03) hijos que llevan por nombre Fernando Enrique Hernández Rojas, Esnaider Enrique Hernández Rojas y Paula Elena Hernández Rojas, venezolanos, mayores de edad, titulares de las cédulas de identidad Nros. 26.575.363, 31.379.233 y 34.114.172, respectivamente, y la inexistencia de bienes gananciales que liquidar.
En fecha cuatro (04) de mayo de dos mil veintiséis (2026), se dictó auto dando simple entrada e instando a la parte solicitante a consignar copia certificada del Acta de Matrimonio Nro. 102 de fecha cinco (05) de mayo de mil novecientos noventa y cinco (1995) llevada en los libros del Registro Civil de la Parroquia Francisco Ochoa del Municipio San Francisco del estado Zulia; cumpliéndose con lo ordenado mediante diligencia suscrita en fecha catorce (14) de mayo del presente año, por la ciudadana Dorkys Elena Rojas Varela, asistida por la abogada en ejercicio Lisbeth Coromoto Laguna Graterol, ambas en líneas anteriores identificadas.
En fecha catorce (14) de mayo del dos mil veintiséis (2026), se recibió poder Apud-Acta otorgado por la ciudadana Dorkys Elena Rojas Varela a la profesional del derecho Lisbeth Coromoto Laguna Graterol, anteriormente identificadas.
Admitida la solicitud por este Tribunal en fecha diecinueve (19) de mayo de dos mil veintiséis (2026), se ordenó la citación del FISCAL DEL MINISTERIO PÚBLICO CON COMPETENCIA EN EL SISTEMA DE PROTECCIÓN DE NIÑOS, NIÑAS, ADOLESCENTES Y LA FAMILIA DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO ZULIA, asimismo, se ordenó oficiar al Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) a los fines de solicitar los movimientos migratorios del ciudadano Anderson Enrique Hernández Sánchez, antes identificado, y con ello determinar las formalidades concernientes a su citación, librándose la boleta respectiva y el oficio Nro. 200-2026 en la misma oportunidad.
En fecha veintiséis (26) de mayo de dos mil veintiséis (2026), fue citada la representante del Ministerio Público, según consta de boleta de citación debidamente firmada y sellada, agregada en actas en fecha veintisiete (27) de mayo del año en curso.
En fecha tres (03) de junio de dos mil veintiséis (2026), se recibió diligencia suscrita por la abogada en ejercicio Vileidis Del Carmen Rivera Urdaneta, inscrita en el Inpreabogado bajo el Nro. 155.350, mediante la cual solicitó se fijara oportunidad para llevar a cabo la celebración de la audiencia telemática para el otorgamiento y certificación de poder Apud Acta por parte del ciudadano Anderson Enrique Hernández Sánchez, en líneas anteriores identificado.
En fecha nueve (09) de junio de dos mil veintiséis (2026), se dictó auto fijando oportunidad para la celebración de la audiencia telemática de conformidad con el criterio reiterado por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia mediante Sentencia Nro. 218, dictada en fecha veintisiete (27) de febrero de dos mil veinticinco (2025), con Ponencia de la Magistrada Dra. Tania D´amelio Cardiet, asimismo, se ordenó librar oficio a la Rectoría de la Circunscripción Judicial del estado Zulia para la asignación de la sala telemática respectiva, signado con el Nro. 218-2026.
En fecha quince (15) de junio de dos mil veintiséis (2026), se levantó acta en la cual se dejó constancia de la certificación y otorgamiento del Apud-Acta telemático por parte del ciudadano Anderson Enrique Hernández Sánchez a la abogada en ejercicio Vileidis Del Carmen Rivera Urdaneta, ambos antes identificados.
En fecha quince (15) de junio de dos mil veintiséis (2026), se recibió escrito presentado por la abogada en ejercicio Vileidis Del Carmen Rivera Urdaneta, actuando en su condición de apoderada judicial del ciudadano Anderson Enrique Hernández Sánchez, mediante el cual se da por citada en la presente solicitud de Divorcio no formulando oposición alguna.
Ahora bien, transcurrido el lapso de diez (10) días de despacho concedidos a la representación del Ministerio Público y, siendo que de actas no se evidencia oposición alguna a la presente solicitud de divorcio, esta Operadora de Justicia procede a decidir bajo las siguientes consideraciones:
De la revisión de las actas que conforman la presente causa, constata este Tribunal de acuerdo a la manifestación de la solicitante, el establecimiento del último domicilio conyugal en Jurisdicción del Municipio San Francisco del estado Zulia, por tanto, de conformidad con lo previsto en los Artículos 28 y 754 del Código de Procedimiento Civil y, según la Resolución Nº 2009-0006 de fecha dieciocho (18) de marzo de dos mil nueve (2009), publicada en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela Nº 39.152, de fecha dos (02) de abril de dos mil nueve (2009), este Tribunal resulta competente para conocer de la presente solicitud.- Así se declara.
De las documentales consignadas, observa esta Juzgadora la demostración del vínculo matrimonial del cual hoy se requiere disolución, según se desprende del Acta de Matrimonio Nro. 102 llevada por los libros del Registro Civil de la Parroquia Francisco Ochoa del Municipio San Francisco del estado Zulia, que en copia certificada fue consignada en actas, formalidad cumplida a requerimiento del legislador conforme lo dispone el primer aparte del artículo 185-A de la norma sustantiva, a la cual esta Sentenciadora le otorga pleno valor probatorio de conformidad con lo establecido en el artículo 77 de la Ley Orgánica de Registro Civil, en concordancia con el artículo 429 del Código de Procedimiento Civil por tratarse de copia certificada de instrumento público.- Así valora.
Establece el artículo 185 del Código Civil, que:
“Son causales únicas de divorcio: 1º El adulterio. 2º El abandono voluntario. 3º Los excesos, sevicia e injurias graves que hagan imposible la vida en común. 4º El conato de uno de los cónyuges para corromper o prostituir al otro cónyuge, o a sus hijos, así como la connivencia en su corrupción o prostitución. 5º La condenación a presidio. 6º La adición alcohólica u otras formas graves de fármaco-dependencia que hagan imposible la vida en común, 7º La interdicción por causa de perturbaciones psiquiátricas graves que imposibiliten la vida en común. En este caso el Juez no decretará el divorcio sin antes procurar la manutención y el tratamiento médico del enfermo. También se podrá declarar el divorcio por el transcurso de más de un año, después de declarada la separación de cuerpos, sin haber ocurrido en dicho lapso la reconciliación de los cónyuges. En este caso el Tribunal, procediendo sumariamente y a petición de cualquiera de ellos, declarará la conversión de separación de cuerpos en divorcio, previa notificación del otro cónyuge y con vista del procedimiento anterior.”
A este respecto, si bien el Estado se encuentra obligado a proteger el matrimonio y a las familias como asociación fundamental de la sociedad (artículos 77 y 75 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999), esta protección encuentra su límite, en la necesidad de disolver la unión matrimonial en garantía de la libertad al desenvolvimiento de la personalidad de cada ciudadano, tal como ocurre en el caso in comento, siendo por tanto el divorcio una institución personalísima, derivada de la voluntariedad de los cónyuges cuando se ha configurado separación de hecho sin que haya existido reconciliación alguna, por tanto, ha establecido Nuestro Máximo Tribunal de Justicia la institución del divorcio como una solución a conflictos de familia, al considerar que la familia resulta más afectada por una separación de la pareja como consecuencia de una situación conflictiva prolongada, cargada de insultos, irrespeto, intolerancia y humillaciones, sin canalizarse jurídicamente, a la que terminan acostumbrándose sus miembros; concibiendo el divorcio como mecanismo jurídico válido para poner fin a situaciones dañinas familiarmente carentes de los principios y valores fundamentales como son la solidaridad, el esfuerzo común y el respeto recíproco entre sus integrantes, tal como lo preceptúa el Artículo 75 constitucional.
De tal manera que, ha establecido la Sala Constitucional, no es el divorcio sino los hechos que lo demandan los que atentan contra la familia. De suerte pues que, la preservación de la unión matrimonial sobre la voluntariedad de convivencia de los cónyuges no subsana los conflictos familiares, ni persuade a las parejas para la convivencia pacífica y el bienestar familiar.
Señala la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia en sentencia de fecha dos (02) de junio de 2015, expediente No. 12-1163, con ponencia de la Magistrada Dra. Carmen Zuleta de Merchán, como el Derecho Comparado ha evolucionado a través de la jurisprudencia y la legislación de cada país honrando los requerimientos de la sociedad y en obsequio al reconocimiento a los derechos constitucionales de los ciudadanos, abandonado las causales taxativas de divorcio, simplificando su procedimiento, haciendo cada vez más accesible y menos compleja la disolución del matrimonio, definiendo las causales establecidas por el legislador como:
“…conductas antijurídicas que atentan contra la paz conyugal, la causal es todo acto u omisión doloso o culposo imputable al cónyuge que daña la confianza y respeto conyugal…”
Bajo esta óptica, la misma Sala realizó una interpretación constitucionalizante con carácter vinculante del artículo 185 del Código Civil al determinar que las causales de divorcio contenidas en la referida norma no son taxativas, por lo cual cualquiera de los cónyuges podrá demandar el divorcio por las causales previstas en dicho artículo o por cualquier otra situación que estime impida la continuación de la vida en común, en los términos señalados en la sentencia Nº 446/2014.
Debe entenderse entonces al matrimonio como institución o vínculo derivado de la voluntariedad de los contrayentes tendente a la conformación de la familia, de allí que, vale decir, su existencia se erige y reconoce por el consentimiento de los cónyuges como una expresión de su libre voluntad, en consecuencia, nadie puede ser obligado a contraerlo ni a permanecer casado, derecho que tienen por igual ambos cónyuges.
En derivación, siendo el libre consentimiento el fundamento para la efectiva existencia y mantenimiento del matrimonio, al generarse una modificación de ese ánimo, sin distingo de causa, pero necesariamente manifestado por alguno de los cónyuges, ha de preguntarse el juez de cognición la efectiva necesidad del sostenimiento del vínculo matrimonial sobre la decisión personal e intrínseca de uno de los cónyuges de no permanecer casado y, en consecuencia, en situación de convivencia, o, en su defecto, con vigencia del vínculo jurídico pero carente de afecto mutuo, e inclusive de convivencia.
Considera esta Juzgadora que, la solicitud de Divorcio interpuesta por la ciudadana Dorkys Elena Rojas Varela, asistida por la abogada en ejercicio Lisbeth Coromoto Laguna Graterol, representa una falta de deseo de convivencia y en consecuencia de consentimiento para el sostenimiento de la relación conyugal, y con ello el respeto y socorro mutuo que debe existir entre quienes han asumido un compromiso, por demás de carácter voluntario.
La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia ha manifestado que “cuando aparece el fenómeno del desafecto o la incompatibilidad entre los cónyuges, resulta fracturado y acabado, de hecho, el vinculo matrimonial, por cuanto ya no existe el sentimiento afectuoso que originó dicha unión, más sin embargo, esto no implica que, desde el punto de vista jurídico se haya roto la unión matrimonial” (Resaltado propio) (Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, sentencia N° 1070 de fecha nueve (09) de diciembre de 2016).
Por todo lo anteriormente expuesto y en atención a los criterios jurisprudenciales desarrollados por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, siendo la institución del affectio maritalis la voluntad de ser marido o de ser mujer y su ruptura causal suficiente para el requerimiento de la disolución del vínculo conyugal, constituyendo dicha invocación el fundamento de la solicitud de divorcio presentada por la ciudadana Dorkys Elena Rojas Varela, asistida por la abogada en ejercicio Lisbeth Coromoto Laguna Graterol, consecuencia de la expresa manifestación de la desaparición del apego sentimental hacia el ciudadano Anderson Enrique Hernández Sánchez, al indicar lo siguiente: “…entre mi persona y el ciudadano ANDERSON ENRIQUE HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, empezó a desarrollarse un distanciamiento mostrando cada cual un desinterés absoluto en las cosas y necesidades que como pareja nos debíamos; nuestra relación se plago de discusiones y desencuentros, que minaron el ánimo de ambos, perdiéndose de ese modo la armonía, la paz y la convivencia que como parteja se supone que debíamos tener, tomando cada cual, distintos caminos …omissis… Así pues, como es de esperarse, que la actitud desarrollada por ambos, no termino más que evidenciando así el vacío afectivo que existía en la relación…”
En derivación, habiendo establecido la Sala en relación a la alegación del desafecto e incompatibilidad de caracteres que: “con la manifestación de incompatibilidad o desafecto para con el otro cónyuge apareja la posibilidad del divorcio en las demandas presentadas a tenor de lo dispuesto en el artículo 185 y 185-A, que conforme al criterio vinculante de esta Sala no precisa de un contradictorio, ya que se alega y demuestra el profundo deseo de no seguir unido en matrimonio por parte del cónyuge-demandante, como manifestación de un sentimiento intrínseco de la persona, que difiere de las demandas de divorcio contenciosas” es por lo que, dado el expreso señalamiento de la solicitante de la quiebra de la affectio maritalis existente entre ellos, consecuencia de la separación sostenida por los mismos, siendo la causal alegada, esto es el desafecto, misma intrínsecas a la persona, cuya alegación resulta personalísima y por ende no susceptible de comprobación y mucho menos contradicción por ningún género de prueba, desprendiéndose de igual manera la falta de deseo de convivencia y en consecuencia de consentimiento para el sostenimiento de la relación conyugal, es por lo que, al involucrar la solicitud de disolución del vínculo conyugal derechos relativos a la libertad, al libre desenvolvimiento de la personalidad y a la familia como pilar fundamental de la sociedad, así como el desarrollo integral de la persona, y, al haber manifestado la ciudadana Dorkys Elena Rojas Varela, asistida por la abogada en ejercicio Lisbeth Coromoto Laguna Graterol, antes identificadas, entre los fundamentos del divorcio peticionado, la carencia de afecto, aprecia este Tribunal que se ha trastocado en consecuencia la vida en pareja.
En aquiescencia de las anteriores argumentaciones, tomando base en los fundamentos de derecho y al criterio jurisprudencial ut supra explanado aplicado al análisis cognoscitivo del caso bajo estudio, evidenciando este Tribunal la ausencia de voluntariedad entre los cónyuges, para el sostenimiento de la unión matrimonial dada la naturaleza consensual que se exige, tanto para el nacimiento del vínculo matrimonial (cuando se contraen nupcias), como para su extinción, consecuencia de la manifestación del deseo y voluntad de disolución del vínculo por la ciudadana Dorkys Elena Rojas Varela, asistida por la abogada en ejercicio Lisbeth Coromoto Laguna Graterol, requerimiento que no fuera objetado por la apoderada judicial del cónyuge o por la representante del Ministerio Público, este Tribunal en respeto de la autonomía de la personalidad, de su individualidad, de la potestad de cada individuo de decidir en libertad y conforme a sus propias creencias, gustos y valores, garantizando así su autodeterminación frente al Estado mismo y frente a otros individuos, y con ello la libre elección del efectivo desarrollo entre otros derechos de la vida en pareja, devenido del vínculo afectivo intrínseco al individuo que le lleva a cumplir desde el afecto los deberes inherentes a cada cónyuge, procede a disolver el vínculo matrimonial existente entre los ciudadanos Dorkys Elena Rojas Varela y Anderson Enrique Hernández Sánchez, venezolanos, mayores de edad, titulares de las cédulas de identidad Nro. 11.286.107 y 13.718.350, respectivamente, todo de conformidad con el criterio desarrollado e interpretado por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en sentencia 1070 de fecha nueve (09) de diciembre de 2016 con ponencia del Magistrado Dr. Juan José Mendoza Jover.- Así se decide.
DISPOSITIVO
Por los fundamentos expuestos, este TRIBUNAL OCTAVO DE MUNICIPIO ORDINARIO Y EJECUTOR DE MEDIDAS DE LOS MUNICIPIOS MARACAIBO, JESÚS ENRIQUE LOSSADA Y SAN FRANCISCO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO ZULIA, administrando justicia en nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por autoridad de la Ley, declara:
PRIMERO: CON LUGAR la presente solicitud de DIVORCIO formulada por la ciudadana Dorkys Elena Rojas Varela, venezolana, mayor de edad, titular de la cédula de identidad Nro. 11.286.107, asistida por la abogada en ejercicio Lisbeth Coromoto Laguna Graterol, inscrita en el Inpreabogado bajo el Nro. 153.815.
SEGUNDO: DISUELTO el vínculo matrimonial contraído por los ciudadanos Dorkys Elena Rojas Varela y Anderson Enrique Hernández Sánchez, venezolanos, mayores de edad, titulares de las cédulas de identidad Nro. 11.286.107 y 13.718.350, respectivamente, ante el Registro Civil de la Parroquia Francisco Ochoa del Municipio San Francisco del estado Zulia, el día cinco (05) de mayo de mil novecientos noventa y cinco (1995), tal y como se evidencia en la copia certificada del acta de matrimonio signada con el Nro. 102, acompañada en actas.
PUBLÍQUESE Y REGÍSTRESE en la página web del Tribunal Supremo de Justicia www.tsj.gob.ve, déjese copia por Secretaría de conformidad con lo dispuesto en el artículo 248 del Código de Procedimiento Civil.
Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho del Tribunal Octavo de Municipio Ordinario y Ejecutor de Medidas de los Municipios Maracaibo, Jesús Enrique Lossada y San Francisco de la Circunscripción Judicial del estado Zulia, en Maracaibo a los veintidós (22) días del mes de junio de dos mil veintiséis (2026). AÑOS: 216º de la Independencia y 167° de la Federación.
LA JUEZ
LA SECRETARIA
ABG. CLAUDIA ACEVEDO ESCOBAR
ABG. DEXARETH VILLALOBOS BARRIOS
En la misma fecha, se dictó y se publicó el fallo que antecede, bajo el Nro. 09.
LA SECRETARIA
ABG. DEXARETH VILLALOBOS BARRIOS
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