REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUEL
EN SU NOMBRE:
EL JUZGADO PRIMERO DE PRIMERA INSTANCIA CIVIL, MERCANTIL Y DEL TRÁNSITO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO ZULIA.
Expediente N° 44.555
I.- Consta en las actas que:
La ciudadana YASMIN DEL CARMEN MUÑOZ VILLALOBOS, venezolana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad Nº 13.551.492, asistida por la abogada en ejercicio, ciudadana Lucila Carrasquero, inscrita en el INPREABOGADO bajo el Nº 42.897, domiciliadas en el Municipio Mara del Estado Zulia, demandó por divorcio a su cónyuge, ciudadano JONATHAN GUSTAVO VARGAS GALUE, venezolano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad N° 12.891.605 y del mismo domicilio, fundamentando su acción en las causales segunda y tercera del artículo 185 del Código Civil, que trata del abandono voluntario y de los excesos, sevicia e injurias graves que hacen imposible la vida en común; alegó la accionante que:
“…Contraje Matrimonio Civil por (sic) ante la Coordinadora y Secretaria del Registro Civil de la Parroquia San Rafael del Municipio Mara del Estado Zulia, el día Doce (12) de Julio de Dos Mil Ocho (2008), (omisis) Celebrado nuestro matrimonio fijamos como nuestro domicilio conyugal, en la calle 23, entre avenidas 5 y 6, jurisdicción de esta Parroquia San Rafael del Municipio Mara del Estado Zulia. Ciudadana Juez, durante los primeros días de casados todo transcurrió en completa armonía, pero mi cónyuge sin explicación alguna y de forma repentina cambió su comportamiento, comenzó a mostrarse frío e indiferente, desatendiendo sus deberes a mí persona como cónyuge, requiriéndole muchas veces sobre su comportamiento y este no me daba explicación alguna y menos su deseo de rectificar y posteriormente después de tantos maltratos verbales me gritó que se iba del hogar y que se divorciaría de mí ya que él no quería seguir viviendo conmigo y así lo hizo, se fue de la casa el día diecinueve (19) de Noviembre de Dos Mil Nueve (2009), recogiendo todas sus pertenencias y ahora reside en otro sitio y hasta la presente fecha no ha vuelto, viéndome en la necesidad de vivir separados; pero no con bastarle el abandono de nuestro hogar sigue con diferentes insultos, amenazas y vejaciones contra mi persona y yo para no proseguir sufriendo todas estas vejaciones, le he pedido que nos separaremos de mutuo acuerdo pero él se niega; y, entonces le pido que volvamos y nos demos otra oportunidad y sigue en su actitud de negación a renovar la relación matrimonial de forma armoniosa, ya he agotado todas las diligencias extrajudiciales para rehacer nuestro matrimonio, pero él definitivamente no quiere volver al hogar conyugal. (omisis) Así mismo, declaro que de esta unión matrimonial no existe ningún tipo de bienes que repartir o liquidar, quedando así la comunidad de gananciales inexistente y tampoco procreamos hijos…”
Acompañó a la demanda copia certificada de su acta de matrimonio y copias fotostáticas de las cédulas de identidad.
Se admitió la demanda en fecha 08 de Abril de 2010, disponiéndose la notificación del Fiscal del Ministerio Público y la citación del cónyuge demandado, para la realización de los actos inherentes al proceso de divorcio por la vía ordinaria, constando en las actas que el Fiscal fue notificado en fecha 10 de Mayo de 2010; y para llevar a efecto la citación del demandado se comisionó suficientemente al Juzgado de los Municipios Mara, Páez y Almirante Padilla de esta Circunscripción Judicial; y, por cuanto el demandado ante el Alguacil de ese Despacho, se negó a firmar el recibo de citación, la misma fue complementada de conformidad con el artículo 218 del Código de Procedimiento Civil, lo cual consta en las actas por la consignación de la Boleta de notificación consignada por la Secretaria del Tribunal comisionado, en fecha 28 de Octubre de 2010.
Se llevaron a efecto los actos conciliatorios con la asistencia personal de la actora, quien en el segundo acto insistió en continuar la demanda. En fecha 28 de Febrero de 2011, se llevó a efecto el acto de contestación a la demanda con la asistencia personal de la apoderada judicial de la parte actora.
En el lapso legal correspondiente, sólo la parte actora promovió y practicó las pruebas que consta en las actas.
Ninguna de las partes presentó informes.
II.- Llegada la oportunidad de dictar sentencia en la presente causa, el Tribunal lo hace previa las siguientes consideraciones:
Establece el artículo 137 del Código Civil:
“…Con el Matrimonio el marido y la mujer adquieren los mismos derechos y asumen los mismos deberes. Del matrimonio deriva la obligación de los cónyuges de vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente...”
Y el artículo 185 ejusdem, establece en los numerales 2° y 3°, como causales de divorcio lo siguiente:
“…Son causales únicas de divorcio… 2° El Abandono voluntario. 3º. Los excesos, sevicia e injurias graves que hagan imposible la vida en común…”
Precisemos primeramente, que desde todo punto de vista el abandono referido como causal de divorcio en nuestro Código Sustantivo, es el voluntario, no así aquel que es un abandono producto de una situación o hecho de violencia o que no esté revestida del libre ejercicio de la voluntad. El abandono voluntario se determina por el surgimiento de dos situaciones en la vida conyugal; la primera, el abandono voluntario del domicilio conyugal; y, la segunda, el abandono voluntario de los deberes conyugales, tales como los materiales, morales y espirituales. No obstante, para que exista debe reunir tres particulares; que sea grave, intencional e injustificado. Cuando nos referimos a la gravedad del abandono, es porque este, es producto de una decisión tomada, no producto de una situación pasajera en la vida de la pareja, sino que en la decisión hay la intención de materializar el abandono, existe un trasfondo, y tal decisión conlleva al incumplimiento grave de los deberes conyugales, es decir, el deber de cohabitación, socorro y asistencia mutua, entre otros. En lo que respecta a la injustificación, es cuando carece de una buena razón que lo justifique, ya que éste puede ser producto de la enfermedad de alguno de los cónyuges, o cualquier otra situación que le impida a uno de éstos cumplir con sus deberes conyugales, o bien que el cónyuge imputado de abandono tenga razones y justificación suficiente para actuar como lo hizo, en cuyo caso se debería considerar que no incurrió en la causal comentada. Por último, es intencional cuando el hecho lleva implícito toda la intención de abandonar; no obstante existen situaciones de abandono que son involuntarias y en otros casos, son absolutamente necesarias.
La tercera causal, que trata sobre los excesos, sevicia e injurias graves que hacen imposible la vida en común. Debemos señalar primeramente, que la injuria grave está compuesta tanto de los excesos como de la sevicia. Así tenemos que los excesos vienen dados por hechos de violencia, que uno de los cónyuges obra en contra del otro; y que ponen en peligro su salud, su integridad mental y física y hasta su vida. Por otra parte la sevicia. la define Cabanellas, como todo acto de crueldad o dureza excesiva hacia una persona, en particular los maltratos de que se hace víctima el sometido al poder o autoridad de quien así abusa. Del anterior razonamiento, concluimos que todo desorden violento de la conducta de un cónyuge hacia el otro, que conlleve al maltrato físico son excesos; y que la afluencia de ambas situaciones, esto es los excesos y sevicia, constituyen a la vez la injuria grave; en otras palabras, está constituida por el ultraje al honor y la dignidad del cónyuge victimado, que viene determinado por cualquier hecho que se encuentre dentro de los supuestos que caracterizan los excesos o sevicia. Visto de otra forma, es toda situación de palabra o hecho, que exponga al cónyuge víctima al menosprecio ante sí y ante las personas que lo rodean. Ahora bien, para que la causal in comento, pueda configurarse, deben concurrir, además de las tres características discernidas en la causal anterior, que éstas no formen parte de la rutina diaria de la pareja. A este respecto es necesario acotar que en la vida conyugal muchas veces un insulto resulta altamente ofensivo, pero para algunas parejas se convierte en algo usual y cotidiano, empero que el cónyuge afectado tolere por un tiempo situaciones de maltrato no significa que deba soportarlo por siempre. En lo concerniente a lo injustificado, es un principio general, moral y humano, que en ningún caso la violencia, el maltrato físico y verbal tenga justificación alguna, y mucho menos en el ámbito del hogar y la familia, pues va en contra de la moral y las buenas costumbres, y la protección a la familia y los hijos, son materia de estricto orden público. Por otra parte, debe existir la intención de ofender, humillar y la intención de maltratar, lo que hace imposible hacer una vida en común. Para concluir, los excesos, sevicia e injurias graves como causal de divorcio deben presentar cuatro particularidades, ser graves, intencionales, injustificadas y que no formen parte de la cotidianidad de la pareja, de tal modo que el accionante debe demostrar irrefutablemente que fue víctima de su consorte de actos de violencia, que pusieron en peligro su integridad física, salud y hasta su propia vida y que en efecto estos maltratos físicos y el ultraje a su honor y dignidad hicieron la vida en común imposible.
Ahora bien, dispone el artículo 758 del Código adjetivo que la falta de comparecencia de la parte demandada al acto de contestación de la demanda se estima como contradicción de la misma en todas sus partes, consecuentemente sobre la parte actora recae la carga de la prueba, iniciándose así la apertura del lapso probatorio, donde la referida parte debe probar sus alegatos y afirmaciones de hecho, tal como lo establece el artículo 506 del Código de Procedimiento Civil; evidenciándose de las actas procesales que sólo la actora promovió e hizo evacuar pruebas. A tal efecto, la referida parte consignó a las actas copia certificada del acta de matrimonio de los esposos VARGAS/MUÑOZ, demostrativa del vínculo matrimonial que se pretende disolver; y, en cuanto a la demostración de las causales alegadas aparecen en las actas la declaración de las ciudadanas MARIA ISABEL CHIQUINQUIRA ROO SANCHEZ y ROSA ELENA SANCHEZ RODRIGUEZ, venezolanas, mayores de edad, portadoras de las cédulas de identidad Nos. 9.735.756 y 11.066.766, respectivamente, domiciliados en la población de El Mojan del Municipio Mara del Estado Zulia, quienes al interrogatorio que le formulara su promovente, respondieron en forma directa y razonada, no cayendo en contradicciones, demostrando tener conocimiento real de los hechos sobre los cuales declararon, en especial cuando manifestaron que conocen de vista, trato y comunicación a los esposos VARGAS/MUÑOZ, ya que son vecinos en el mismo pueblo, que se casaron el día 12 de Julio de 2008, pero que el señor Jonathan se fue de la casa el día 19 de Noviembre de 2009; la primera de las nombras manifestó que lo recuerda porque fue el día siguiente de su cumpleaños y la segunda expresó que en el momento en que se fue, ella se encontraba en el colegio Nixon Mejías, que se encuentra muy cerca de la casa donde ellos vivieron; que la gritaba e insultaba mientras sacaba sus maletas las cuales fue metiendo en un carro de la línea las Cabimas, sin importarle que a su alrededor se encontraban niñas y niños observando; incluso que en una oportunidad presenciaron que en el frente de su casa éste estaba insultando y maltratándola físicamente, que ella gritaba pidiendo auxilio; y que cuando vio que se encontraba rodeado de personas salió de su casa y se fue; que ellas entraron y ayudaron a la señora Yasmín a levantarse del piso y llamaron un médico que le puso un calmante; y que luego ella les pidió que se fuera porque temía que regresara y la tomara en contra de ellas.
De estas declaraciones que no fueron impugnadas por el demandado y por ende conservan todo su valor probatorio, surge a juicio de este Sentenciadora, los elementos que tipifican las causales alegadas por la actora, demostrando que fue víctima de su consorte de actos de violencia, que pusieron en peligro su integridad física, salud y hasta su vida y que en efecto estos maltratos físicos y el ultraje a su honor y dignidad hicieron la vida en común imposible; todo ello sin causa justificada e intencionalmente, viéndose abandonada moral y materialmente, incumpliendo así con los deberes que el matrimonio impone a los cónyuges, entre ellos, el de vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente; y por cuanto el cónyuge demandado no enervó la pretensión de la actora, ni promovió pruebas que desvirtuaran los hechos alegados por ella; concluye esta Juzgadora, que la presente demanda de divorcio propuesta por la ciudadana YASMIN DEL CARMEN MUÑOZ VILLALOBOS, debe prosperar en derecho y así se decide expresamente.
III.- Por los fundamentos expuestos:
Este JUZGADO PRIMERO DE PRIMERA INSTANCIA CIVIL, MERCANTIL Y DEL TRÁNSITO DE LA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL DEL ESTADO ZULIA, administrando justicia, en nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por autoridad de la Ley, declara CON LUGAR la demanda de DIVORCIO propuesta por la ciudadana YASMIN DEL CARMEN MUÑOZ VILLALOBOS contra el ciudadano JONATHAN GUSTAVO VARGAS GALUE, ambos ya identificados, quedando en consecuencia, disuelto el matrimonio civil que contrajeron el día 12 de Julio de 2008, ante la Jefatura Civil de la Parroquia San Rafael del Municipio Mara del Estado Zulia, acta Nº 84.
Consta de las actas procesales que durante la vigencia del matrimonio no se procrearon hijos.
Se condena en costas a la parte demandada por haber sido vencida totalmente en la presente instancia de conformidad con el artículo 274 del Código de Procedimiento Civil.
PUBLÍQUESE, REGÍSTRESE y NOTIFÍQUESE.
Déjese copia certificada de este fallo en el Tribunal de conformidad con lo establecido en el Artículo 248 del Código de Procedimiento Civil.
Dada, firmada y sellada en la Sala de Despacho del Juzgado Primero de Primera Instancia Civil, Mercantil y del Tránsito de la Circunscripción Judicial del Estado Zulia, en Maracaibo a los veintiocho (28) días del mes de Octubre de dos mil once (2011). Años: 201° de la Independencia y 152° de la Federación.
La Juez, (fdo.)
Dra. Eileen Lorena Urdaneta Núñez
La Secretaria Temporal, (fdo.)
Abg. Alessandra Zabala Mendoza
En la misma fecha siendo las __________, se dictó y publicó la sentencia que antecede, quedando anotada bajo el No. _______. La Secretaria Temporal,
ymm Abg. Alessandra Zabala Mendoza
Quien suscribe, la Secretaria Temporal de este Juzgado, Abg. Alessandra Zabala Mendoza, hace constar que la presente copia es fiel y exacta de su original, correspondiente al fallo dictado en el Expediente N° 44.555. Lo Certifico, en Maracaibo a los 28 días del mes de Octubre de 2011.
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